10/11/07

Arquelogía del Aire de Orlando Baquero

Posted in Noticia, sueños a 11:04 pm por gcerceau

Foto tomada por Andrés Cerceau del libro de Baquero

Hace unos días tuvimos el honor de presentar, el en marco de la Feria Internacional del Libro, de la Universidad de Carabobo, el nuevo libro de Orlando Baquero, Arqueología del Aire, una delicada combinación de fotografías y textos que expresan una visión y una meditación profundas del arte de registrar la vida con la luz. Dijimos allí: “…Este libro posee muchos logros, que no pretendo enumerar ni mucho menos agotar. Hay uno, sin embargo, que me emociona particularmente y que es difícil encontrar en libros de factura similar: la delicadeza con que las imágenes y las palabras conviven sin incurrir en el pecado de la ilustración, en el caso de las fotografías, o del comentario, en el caso de los aforismos. En otras palabras, estas páginas se acercan bastante – y estoy tratando de eludir el halago, que siempre he creído pervierte la amistad- a lo que pudiéramos llamar “la utopía de la página”, la convivencia plural, sin perturbaciones ni escándalo, la cercanía sin concesiones, la yuxtaposición sin complacencias de dos mundos heteróclitos. No es poco el mérito implícito en esta forma de presentar un trabajo complejo y luminoso, ya que no solo la facilidad con que la imagen invita al comentario conspira contra esta armonía casi edénica, y agrega al esfuerzo notable de elucidación que hace Baquero de su arte, el otro, menos visible pero más exigente, de respetar la autonomía de cada sistema representaciones.
El mayor de los éxitos para Orlando en esta nueva aventura.

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28/04/06

Morir sin resto

Posted in sueños a 7:46 pm por gcerceau

Cielo 

La eternidad ha sido la aspiración de una parte importante de la humanidad a lo largo de la historia. Los estudiosos debaten acerca de los orígenes de este sueño, los ricos creen que lo pueden comprar, financiando píldoras de la juventud o extrañas terapias, los pobres esperan, callados, que no sea cierto, tal vez para evitar que en otro mundo sus condiciones de existencia sean similares a las de la tierra. Lo cierto es que cuando uno dice “no creo en la inmortalidad”, o mejor aun, “no deseo vivir para siempre”, o más precisamente, “la idea de la eternidad me da miedo”, mucha gente se queda mirando con una mezcla de incredulidad y tristeza por esta alma que se niega a aceptar el chantaje moral que muchas religiones ejercen sobre sus acólitos: si te portas mal (es decir, si no haces lo que yo digo), sufrirás por toda una eternidad. Borges dijo una vez: “Quiero morir sin resto”, es decir, que nada sobreviva a su existencia física, ni alma, ni fantasma, ni sombra doliente. La muerte inspira miedo, no cabe duda. Pero la idea de la inmortalidad nos produce una desazón espiritual tan grande que nos quita el otro miedo en un instante.

5/04/06

Un fantasma se niega a morir

Posted in sueños a 11:56 pm por gcerceau

Afiche de las calles de París, de Mayo del 68

Hace ya muchos años que Marx anunció, para temor de unos y esperanzas de otros, que un fantasma recorría Europa. A diferencias de otros seres espectrales, que son nada más que el miedo de los hombres vuelto costumbre, este se encarnaría muy pronto en lo que se denominó La Comuna de París, que capturó los sueños y las esperanzas de millones de hombres. Ese mismo fantasma revivió, casi cien años después, en aquellos días de inocencia y generosidad que constituyeron El Mayo Francés, cuando los obreros parisinos controlaron la ciudad por casi un mes y convocaron nuevamente a los viejos sueños. Hoy Francia arde otra vez. Millones de trabajadores y estudiantes marchan y protestan, aunque no ya bajo las banderas del temido fantasma del comunismo, sino peleando por sus derechos laborales. ¿Desatará este recurrente despertar del pueblo francés una nueva era de esperanzas? ¿Se llenarán los muros de París de peticiones imposibles? Muy probablemente el gobierno logre contentar a las masas antes de que estas se tornen rebeldes e inmanejables. Vale la pena, sin embargo, recordar que un día, hace apenas unas décadas, casi tomamos el cielo por asalto.