7/05/07

El Mendigo y la Caridad

Posted in Palabra Objetiva a 11:30 pm por gcerceau

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(Del libro inédito Transgresiones. Publicado en Tiempo Universitario, 30 de Abril de 2007, Año XII Nº 544)

No seas bueno…
Brecht

El mendigo es un personaje que acompaña a la sociedad humana desde tiempos inmemoriales. En Oriente y Occidente, en África antigua, en la América precolombina, han existido individuos que sobran, desechos que la sociedad no puede absorber sino en sus orillas. Algunas veces han sido enfermos incurables, como en su momento los leprosos, mendigos favoritos de los tiempos bíblicos; otras, simplemente gente miserable.
La caridad, ese ejercicio de hipocresía que lleva a los privilegiados a derramar migajas, a dar limosna, a deshacerse de sus ropas viejas, requiere de un receptor, de un destinatario que justifique el sentimiento y lo sostenga. El mendigo es una necesidad de las sociedades poco desarrolladas, decoradas por vagabundos, contadores de historias o descarados exhibicionistas de las mutilaciones que deja en los pobres un mundo sin seguridad laboral.
En las sociedades más complejas, en las grandes urbes modernas, existen enormes contingentes humanos desposeídos, eso que algunos llaman, muy acertadamente, “los marginales”, porque sobreviven, en las condiciones más precarias, en los márgenes de la sociedad. Estrictamente hablando, son prescindibles y por esa razón, de vez en cuando los poderosos de todo signo los exterminan sin piedad. Lo hizo Hitler mediante una política deliberada, con la reconocida eficiencia germana. Lo hace el comisario tercermundista, de manera artesanal, matando a los niños de la calle, a los inservibles, a los “recogelatas”, con esa inocencia, colindante con la idiotez, que portan en el rostro los represores que aman su oficio.
¿Por qué esos mismos seres que un día inspiraron los sentimientos de misericordia, compasión, solidaridad y permitieron a los privilegiados bienpensantes saciar su sed de perdón por todas las porquerías que cometen a diario, hoy son despreciados, enviados al basurero, exterminados como cucarachas?
Sucede simplemente que en las sociedades primitivas el mendigo es, generalmente, el miembro de un grupo muy pequeño, a veces incluso el único representante de su clase en una villa o ciudad, y no tiene como defenderse de bondad del otro. En nuestros días, los miserables se organizan, usan teléfonos celulares, aprenden rápidamente a aprovecharse de los huecos que el sistema deja libre, y pretenden tener derechos. En un momento del desarrollo social fueron una solución al problema de la culpa de los explotadores. Hoy son un problema para ellos.
La caridad, como se ve, es el resultado de una correlación de fuerzas.

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