01.25.07

Lo que Lacan jamás imaginó

Publicado en Noticia a 10:24 pm por gcerceau

Niña con muñeca que tiene su mismo rostro. 

En el sitio de Internet de MyTwinn, usted puede adquirir un muñeco con el rostro de su hijo o hija, con el suyo propio, con el de un amigo. El proceso es muy simple, más simple de lo que uno puede imaginar. Se selecciona el modelo de muñeco, se “carga” una foto desde nuestro computador a MyTwinn, y en pocos minutos el pequeño monstruo está listo para ser comprado. No podemos saber que hubieran escrito los románticos alemanes, tan fascinados por el doppelganger (el otro yo, la sombra, el doble) del que se alimentó toda una literatura por casi un siglo, y gran parte del cine de horror de décadas recientes. No sabemos ni nos atrevemos a sospechar qué pensaría Lacan, cómo escribiría su “etapa del espejo” para una generación que crece reconociéndose en un juguete, qué maravillosas elucubraciones saldrían de toda una generación de pensadores de la imagen, la representación, la identidad, es decir, de los veinte últimos años de la filosofía occidental. Nos conformamos con hacer notar esta singularidad del “comercio electrónico”, esta horrible posibilidad al alcance de todos, este insignificante (por ahora) peldaño hacia la desaparición de la frontera entre sujetos y mercancía, este pequeño triunfo, en el alma del niño, de los mecanismos de dominación.

Volvemos

Publicado en Palabra Objetiva a 10:05 pm por gcerceau

Madres de Plaza de Mayo 

Varios días de abandono ha sufrido este, mi blog, culpa de las ocupaciones, de las ilusiones que no cristalizan, de la incapacidad de poner en palabras lo que uno siente, en fin, de todo eso que de tanto abrumarnos se convierte en la vida. El mundo sigue, a pesar de nosotros, o tal vez porque nosotros lo hacemos que siga, sin darnos cuenta, o simplemente porque su naturaleza es seguir. Recomienzo hoy, con la misma desesperanza a punto de quebrase, un día de estos, por esos repentinos “ataques de cordura” que sufren los demás y que, sin quererlo, nos muestran que de verdad otra cosa (iba a decir otro mundo, pero de repente sonó ambicioso) es posible. Es una broma, claro: “los demás” es una fórmula retórica cómoda para desplazar responsabilidades, para negarse a ser protagonista, para permanecer en el ámbito de la palabra. “Los demás somos todos”, quisiera decir, pero me horroriza la idea de que me arrimen a aquellos salvajes que abusaron de lo que fue una vez una consigna libertaria. En fin, que sigo aquí, desde múltiples lugares (este es solo el de la palabra en
la Red), rompiendo olas, nadando contra la corriente, buscando esa mirada objetiva que pueda significar algo para alguien, consciente de las limitaciones, de las fallas, de lo que sabemos con certeza que no llegará, pero que vale la pena buscar, propiciar, invocar y hasta soñar y pelear por ello. Aunque no lo crean, yo me entiendo.

07.03.06

En busca de palabras vivas

Publicado en Palabra Objetiva a 3:38 am por gcerceau

Paul Celan

Veo las noticias muy a mi pesar. Las imágenes me persiguen, las páginas insultantes de los periódicos me ofenden con cada línea. Me refugio en esas palabras que siempre vivifican, porque no son el producto de intereses bastardos, sino del alma poética, que no es de nadie porque es de todos.  

Paul Celan, judío francés, de origen rumano, escribió su poesía en alemán, como si la vida obligase a este mago de la palabra a ser internacional o simplemente ciudadano de las letras. ¿Será suficiente antídoto contra la locura que atormenta al mundo en estos días?  

Transcribo un fragmento de uno de sus poemas más famosos, “Muerte en fuga”: 

Leche negra de la madrugada te bebemos de noche
te bebemos al mediodía y de mañana te bebemos
de tarde bebemos y bebemos
Un hombre habita la casa tu pelo dorado Margarita
tu pelo ceniciento Sulamita juega con las serpientes. Grita
tocad mejor la muerte la muerte es un maestro de Alemania. Grita
tocad más sombríos los violines entonces subís al aire en humo
entonces tenéis una tumba en las nubes
-ahí no se yace incómodo-.
Leche negra de la madrugada te bebemos de noche
te bebemos al mediodía la muerte es un maestro de Alemania
te bebemos de tarde y de mañana te bebemos
y bebemos la muerte es un maestro de Alemania
tiene un ojo azul te acierta con bala de plomo
te acierta justo
un hombre habita la casa tu pelo dorado Margarita
azuza a sus perros contra nosotros nos da
una tumba en el aire
juega con las serpientes y suela con la muerte
es un maestro de Alemania
tu pelo dorado Margarita
tu pelo ceniciento Sulamita.”

Tomado de: El Poder de la Palabra

06.01.06

Homenaje tardío

Publicado en Noticia, avatars a 9:05 pm por gcerceau

Galbraith

Gracias al comentario casual de un querido amigo (RFLC), caímos en cuenta de que habíamos pasado por alto la desaparición física de John Kenneth Galbraith, uno de los grandes economistas de nuestro tiempo. Aunque tardíamente, no queríamos dejar de rendir este humilde homenaje a quien supo explicarnos algunos de los fenómenos más complejos de la economía, la sociedad y la dinámica de los grandes poderes, con una prosa límpida y un alto nivel de exigencia intelectual. De enorme estatura científica y moral, Galbraith, canadiense naturalizado en USA, profesor de Harvard, escribió más de treinta libros,  entre los que recordamos "El nuevo estado industrial", "La sociedad opulenta", "Una sociedad mejor" e “Historia del dinero”. Con su muerte se pierde uno de los espíritus más lúcidos de estos días oscuros de la humanidad, un crítico implacable del poder instituido y un temible contendor, por el rigor y la elocuencia de sus intervenciones.

Salmo 23

Publicado en Noticia a 7:19 pm por gcerceau

Aunque pase por oscuras quebradas,
no temo ningún mal,
porque tú estás conmigo,
tu bastón y tu vara me protegen.

Masacre en Irak

05.21.06

¿Es verdad que una imagen…?

Publicado en Palabra Objetiva a 6:27 pm por gcerceau

Los objetos de los que nos rodeamos dicen mucho de nosotros. Desde los simples juguetes de quienes transitamos la infancia antes de la revolución digital hasta los complejos dispositivos que la moda pone en nuestras manos, casi sin el concurso de nuestra voluntad, un mundo de cosas convive con nosotros, da forma a nuestros gustos y orienta nuestra forma de ver. Los objetos no son presencias neutras, fragmentos de una actividad sin propósito ni accidentes de la materia: son el reflejo tangible de las fuerzas sociales más profundas que evolucionan a nuestras espaldas. Esta botella de refresco “energizante” con forma de granada tal vez diga más de nuestra civilización que mil palabras, si el refrán chino es cierto.

(foto tomada de boingboing, fuente inagotable de sorpresas).

05.14.06

Juegos que juega la gente

Publicado en Palabra Objetiva a 7:25 pm por gcerceau

 

Hace apenas unos años los juegos de video primero, y las “estaciones dedicadas” tipo Nintendo o PlayStation, más avanzadas, presentaron al mundo y especialmente a los niños, una forma nueva de entretenimiento que a la vez, se podía exhibir como un signo de estatus social. Pocos niños de las clases medias crecieron en la última década sin estos aparatos, hoy casi desplazados por los PDA y los celulares. Recientemente se ha cruzado una peligrosa frontera y lo que hasta hace poco era fuente de diversión se está convirtiendo en algo completamente nuevo. Desde Wolfengitmo, donde se puede jugar a escapar de los perros de la prisión de Guantánamo y ser golpeado por soldados norteamericanos, o la lista de juegos que se puede encontrar en este sitio y que se anuncian abiertamente como  “juegos racistas”, estamos ante el uso de los medios digitales para la constitución deliberada de una sensibilidad criminal.

05.08.06

Baquero y la ciudad oculta

Publicado en Noticia a 2:10 am por gcerceau

Foto de Orlando Baquero

El día de ayer asistimos a una muestra fotográfica de Orlando Baquero, en las instalaciones de la Librería Kuai Mare, en el Centro Comercial Camoruco. La obra de Baquero es una reflexión sobre la ciudad de Valencia, inspirada en la novela Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Una técnica de alta factura, conducida por una sensibilidad poco usual en una persona tan joven, ha producido un trabajo de intensa originalidad, de profundo misterio, de sorprendentes descubrimientos. Después de la exposición, caminamos por algunos de los lugares fotografiados y nos dimos cuenta de que ya no son los mismos, que la magia de la visión fotográfica ha revelado para nosotros una dimensión luminosa, casi mágica, de los lugares que la pereza mental o la rutina de lo cotidiano nos ha ido enseñando a olvidar. El trabajo de Baquero no es solo un ejercicio de la mirada: Es, por encima de todo, una afirmación de la memoria.

04.30.06

Para qué sirve un intelectual

Publicado en Palabra Objetiva a 4:10 pm por gcerceau

El Pensador de Rodin

Si me preguntan para qué sirve un intelectual, lo primero que intento es responder otra pregunta, que me parece casi obligada: ¿qué en es un intelectual? Pudiéramos usar cualquier modelo como base para una definición, pero todos adolecen de alguna mácula, levemente exagerada aquí: el Sócrates de intensas conversaciones trata de mejorar la ciudad dialogando con los mejores, que para la época y el lugar, son los ricos; el erudito helenista compila soberbias antologías y se desentiende del sentido de los textos, que a veces mejora, pero que probablemente no comprende; el “filósofo” de los salones franceses pre-revolucionarios lee sus obras para las clases acomodadas que pretende derrocar; el “intelectual comprometido” e indignado del siglo pasado, elige, con un cálculo exquisito, cual atrocidad ha de denunciar y cual designará como “un mal necesario” para el progreso de la humanidad.

Sospecho que en ese caso, la palabra “intelectual” solo serviría para arropar bajo un mismo concepto a un conjunto de personajes que, muy probablemente, no se reconocerían como “colegas” y que, pensando ya como padre –consideración espuria, quizás, en el contexto de la pregunta – no me atrevería a usar como ejemplo frente a mi hijo o a mis alumnos.

Me gusta más hablar de aquel “hombre de letras”, generalmente educado por tutores privados – es decir, un burgués ajeno al mundo universitario- que sobrevivió hasta hace unos años en seres anacrónicos (y tal vez, por eso mismo, geniales) como Jorge Luis Borges. Me gustan también, en el otro extremo del arco social e ideológico, los autodidactas extraordinarios como Aquiles Nazoa, que aprendían en las bibliotecas públicas un decir más lúcido y mejor labrado que el de muchos que han recibido ese entrenamiento formal que permite hablar de todo sin decir nada. Esos filósofos obligados por las circunstancias de su saber general (pero, a la vez, muy personal), ya solo existen como recuerdo, es decir, como nostalgia de lo perdido.

Parece que hoy llamáramos intelectual a cualquier profesional (un periodista, un abogado, un antropólogo), porque suponemos que “trabaja con el intelecto” (como si fuera posible algún trabajo que prescinda de las fuerzas espirituales del hombre). Las definiciones del diccionario son de poca ayuda y las elaboraciones de la sociología nos abruman: según Gramsci, por ejemplo (y escribimos esto conscientes de que somos injustos con este gran pensador), son intelectuales todos los funcionarios del aparato burocrático del estado, lo cual nos hace presumir una posible cercanía entre la secretaria de un ministro y un poeta, con todo respeto por la secretaria, dicho sea de paso.

Parece que tanto en la memoria de los tiempos idos como en el laberinto de las definiciones, el intelectual se nos presenta elusivo y se escapa de los contornos de una definición. ¿Cómo saber, entonces, para qué sirve ese ser que no sabemos definir muy bien? Pudiéramos preguntarnos si en un tiempo en el que, como dijo una vez Cornelius Castoriadis, “todo licenciado recién salido de la escuela cree que es Voltaire”, en un momento de la historia mundial y nacional, cuando una parte considerable de ese sector social que empuña la pluma, con las honrosas excepciones de siempre, se retiró de la contienda pública o se sometió a la miserable condición de repetidor de consignas ideadas por otros, en fin, si en estos tiempos de redefiniciones, la palabra “intelectual” tiene algún sentido concreto.

Estamos conscientes de que todo lo antes dicho parece una estratagema para no responder la pregunta original. No abusemos de la paciencia de Rafael Simón, quien nos ha honrado con la sola suposición de que tenemos algo que decir. Hagamos un esfuerzo y supongamos que todos sabemos qué cosa es un intelectual. ¿No pudiéramos sugerir que este debería crear su obra desde la óptica del ciudadano? Ese puede ser su mejor “compromiso”, si desea tener uno, o su más alta torre de marfil, si esa fuera su residencia favorita. La definición del intelectual como ciudadano no solo nos permitiría superar una aporía: casi nos autorizaría a imaginar una simetría, tal vez ilegítima, pero útil: aquélla que nos devolvería algo que no quiero nombrar, pero que siento que estamos perdiendo: que todo ciudadano es o puede ser un intelectual, porque, al fin y al cabo, pensar no es una “técnica” propiedad de nadie, sino una facultad humana, mejor o peor desarrollada en cada cual.

El intelectual serviría, entonces, para lo que servimos todos, que no es poca cosa.

Publicado inicialmente en Tiempo Universitario, periódico de la Universidad de Carabobo.

04.28.06

Morir sin resto

Publicado en sueños a 7:46 pm por gcerceau

Cielo 

La eternidad ha sido la aspiración de una parte importante de la humanidad a lo largo de la historia. Los estudiosos debaten acerca de los orígenes de este sueño, los ricos creen que lo pueden comprar, financiando píldoras de la juventud o extrañas terapias, los pobres esperan, callados, que no sea cierto, tal vez para evitar que en otro mundo sus condiciones de existencia sean similares a las de la tierra. Lo cierto es que cuando uno dice “no creo en la inmortalidad”, o mejor aun, “no deseo vivir para siempre”, o más precisamente, “la idea de la eternidad me da miedo”, mucha gente se queda mirando con una mezcla de incredulidad y tristeza por esta alma que se niega a aceptar el chantaje moral que muchas religiones ejercen sobre sus acólitos: si te portas mal (es decir, si no haces lo que yo digo), sufrirás por toda una eternidad. Borges dijo una vez: “Quiero morir sin resto”, es decir, que nada sobreviva a su existencia física, ni alma, ni fantasma, ni sombra doliente. La muerte inspira miedo, no cabe duda. Pero la idea de la inmortalidad nos produce una desazón espiritual tan grande que nos quita el otro miedo en un instante.

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